 Deseaba haberme despertado hoy con la noticia de que el incendio en Gran Canaria estaba ya sofocado o al menos controlado. No es así, nada más lejos de la realidad. Gran Canaria se quema. Esto se ha convertido en el peor desastre natural en la historia de Canarias, y todo porque a un hijo de la grandísima puta le da por pegarle fuego al monte para llamar la atención sobre sus condiciones laborales. Habría que ponerlo a replantar el monte hasta el fin de sus míseros días. Ahora, tras confesar su hazaña, está en prisión, a la espera de que caiga todo el peso de la ley sobre él. Unas horas más tarde, las autoridades afirmaron que el incendio estaba ya controlado. Nada más lejos de la realidad. El viento, el calor y la imprevisión, convirtieron un foco en seis, y lo que estaba técnicamente controlado, se torno en algo absolutamente descontrolado. El fuego ha “resucitado” con mayor fuerza aún y se ha desbocado por toda la vertiente suroeste de la isla, obligando al desalojo de numerosos núcleos de población y amenazando ya a la zona turística...
Las noticias dicen que han ardido más de 10.000 hectáreas, y que la virulencia de las llamas ha obligado a desalojar varios núcleos de población, en total a unas 5200 personas. Una hectárea son 10.000 m2, o sea un cuadrado de 100 metros de lado. Para hacernos una idea, el terreno de juego del Camp Nou del Barça mide 105x68 m. Imagínense más de 10.000 Camp Nous llenos de pinos canarios ardiendo...  Gran Canaria tiene, tenía, dos pulmones verdes, uno es el pinar de Tamadaba, y otro es el pinar de Inagua, y es este último el que está en vuelto en llamas en estos momentos. Todavía recuerdo una acampada que hice cuando estaba en el cole a un rincón de la isla que desconocíamos, Inagua. El sitio estaba genial y nos lo pasamos de escándalo caminando por los senderos entre los pinos y los bichos. Un rincón en nuestra isla redonda que nos hacía imaginar cómo era nuestro pequeño paraíso antes de la superpoblación y la explotación urbanística. No había vuelto a ir a Inagua, pero sabía que estaba allí. Ahora ya no podré volver a verlo como yo lo vi. Ni yo ni nadie. Todo lo que queda ahora es un paisaje desolador. Si asistir al fin de buena parte del tesoro natural de la isla me está partiendo el alma, la entrada del fuego en un espacio como Palmitos Park, el parque zoológico más importante de la isla, y un lugar emblemático, acaba de fundirme del todo. Se confirma que ha muerto al menos el 60% de los animales, incluidos un cóndor, tucanes y toda la comunidad de mariposas, a pesar de los esfuerzos del personal del parque y los bomberos liberando a los animales a la desesperada. Aún ahora continúan refrescando el parque e intentando rescatar lo que se pueda. Al parecer los vientos han amainado un poco y las temperaturas están experimentado un leve descenso con respecto ayer, lo que quizás sirva para avanzar en las tareas de extinción y a lo mejor, cruzando mucho los dedos, para acotar el fuego y que no siga extendiéndose a las zonas colindantes. Hoy se libra una importante batalla, que probablemente determinará el verdadero alcance de la tragedia. Espero que por una vez ganen los buenos y el daño no se extienda más allá de los graves límites que ya ha alcanzado. Para colmo, el incendio desatado ayer en Tenerife también comienza a cobrar proporciones alarmantes. Mi solidaridad con los hermanos de al lado y con los del resto de las islas que, en mayor o menor grado, también se han visto afectadas estos días: La Gomera y La Palma. La impotencia y la rabia son grandes. Mucho más cuando estás fuera de tu tierra. "You will be always in my mind" |