El domingo, primer día de nuestro viaje, teníamos claro que lo íbamos a dedicar a hacer la “fotosíntesis” entre la piscina y la playa, que había que reponerse del jet lag, y planificar/contratar las excursiones que haríamos durante el viaje... Bajamos a desayunar entorno a las 9:00 y ya estaba todo reservado para cenar en el restaurante temático (mexicano) en el turno de las 21:00, así que como no queríamos renunciar a él, reservamos en el otro turno disponible, ¡el de las 18:30!...Resuelto el tema cena, comenzamos a explorar el buffet. Había mucha variedad, con gente cocinando comida en el momento, y todo con muy buena pinta, así que daban ganas de probarlo todo...Nos pusimos cerdos a comer, algo que se convertiría en la rutina matutina de nuestras vacaciones.
A las 10:00 nos habían convocado los de Solplan para una reunión informativa, que básicamente consistió en decirnos que salir del hotel por nuestra cuenta era muy muy peligroso y tratar de vendernos sus excursiones...ya habíamos leído que esa era una práctica habitual, y no podíamos evitar esbozar una sonrisa cuando sacaban el tema. Obviamente pasamos de contratar nada con ellos, pues ya teníamos clara la agencia a la que íbamos a ir a contratar las excursiones por bastante menos pasta... Luego tocaba ir a inaugurar la barra acuática y comenzar así un pequeño reto, finalizar el viaje habiendo pedido cada uno de los brebajes de la carta...cosa que os adelanto que se logró, ¡e incluso se pidieron cócteles fuera de carta! Aunque para ser sinceros es algo que se podría lograr en un sólo día, ya que tanto los cockteils como las copas las cargan muy muy poco...no es normal que te bebas hasta el agua de los floreros y sigas estando fresco como una lechuga. En fin, nos pegamos un buen rato en plan copa va, copa viene, largo para aquí, copazo, largo para allá, copazo, me tiro de bomba, copazo, al jacuzzi un ratito con su correspondiente lingotazo...¡¡¡cómo mola el Caribe!!! ¡¡¡y qué bien se está sin trabajar!!! Antes de ir a comer nos acercamos a la playa. La distancia desde la piscina no llegaba a los 50 metros, y contábamos con salida directa y zona reservada de hamacas. Lo primero que llama la atención son los diques a base de enormes sacos de arenas que limitan las zonas de baño y desfiguran un poco la playa (de primeras te da la impresión de que sean ballenas varadas...), aunque lo cierto es que resultan indispensables para luchar contra el oleaje que pretende acabar con la fina y blanca arena. Tras darnos un remojón, a eso de las 14:00, aún sin tener mucha hambre, decidimos ir a comer algo al buffet de la piscina; y es que la hora de la cena era poco propicia para estar comiendo mucho más tarde. La comida del buffet no es que fuese espectacular, pero estaba bastante bien...aunque al cabo de unos días ya resultaba un poco repetitivo estar comiendo siempre lo mismo. Tras llenar el estomago y tomarnos un café/te volvimos a ponernos en remojo para continuar dorando nuestros torsos durante una horilla más. Entorno a las 16:00 nos fuimos a cambiar a las habitaciones para ir a Playa del Carmen a contratar las excursiones. Nada más salir del hotel fuimos al centro comercial Playacar que teníamos justo en frente del hotel. Allí tanteamos los precios que nos ofrecían para las excursiones y sacamos dinero del cajero del banco Santander. El paseo hasta Playa del Carmen fue de unos veinte minutos, y una vez allí nos dirigimos a la 5ª avenida, la calle más importante donde se concentran la mayoría de establecimientos, y comenzamos a investigar un poco por las agencias. Algunos vendedores se tiran a por ti y te ofrecen las excursiones a precios ridículos, alguno incluso nos encandilo escribiendo desde el otro lado del mostrador de manera que lo leyésemos nosotros, ¡un truco inverosímil, oiga! Pero al final ninguno de los chiringuitos que vimos nos inspiró confianza y sólo teníamos buenas referencias de una agencia, Infocenter, así que nos dejamos de zarandajas y fuimos a ver qué nos ofrecían. Tras enseñarnos unas cuantas presentaciones en powerpoint con el detalle de las excursiones que ofertaban, decidimos hacer dos de ellas: el martes Tulum y Xel-Ha y el jueves Chichén Itzá y Valladolid. Quizás podríamos haber hecho alguna más, pero la premisa de las vacaciones era “descanso total”, y no queríamos estar todos los días de excursiones sin aprovechar el hotel (¡todo incluido!). El montante final ascendió a un total de 11500 pesos (600€) por los seis, un precio bastante bueno.
Con el asunto de las excursiones ya cerrado emprendimos el camino de vuelta al hotel, aprovechando el paseo para ir mirando qué precios tenían las cosas en algunas tiendillas y así poder luego comprar con los precios de Chichén Itzá, donde habíamos leído que se compraban las cosas al mejor precio. En el camino también vimos algo que nos llamó poderosamente la atención: un garito que en lugar de taburetes para tomar algo en la barra tenía ¡¡columpios!! También nos topamos con algunos militares patrullando por las calles armados hasta los dientes, con sus ametralladoras y chalecos antibalas, que daban bastante respeto... Ya en el hotel hicimos un Stop&Go en las habitaciones y bajamos raudos y veloces al restaurante temático en el que habíamos reservado mesa, el mexicano. El primero consistía en un buffet libre de ensaladas, nachos con salsas variadas y una especie de sopa/consomé. Como segundo plato se podía escoger entre varias opciones, cinco o seis, pero ninguna me convencía. Acabé pidiendo un plato de carne con una salsa extraña que no estaba muy allá. Ya de postre nos pusieron unas bolitas de helado. El balance final de la cena no fue muy bueno, no me había convencido... Cuando terminamos de cenar estaba empezando el espectáculo del hotel, pero preferimos ir a descansar un ratillo para tomar fuerzas para la salida nocturna. A las 22:00 nos reunimos en el lounge bar para tomar algo antes de ir al Riu Tequila, el hotel con discoteca más próximo, a unos 100 metros del nuestro. Al llegar su discoteca, “La Piñata”, estaba prácticamente vacía. Ante tal panorama fuimos a la barra que había fuera y nos pedimos unos lingotazos mientras veíamos como poco a poco la gente iba entrando. Pasada la media noche nos decidimos a entrar, y aunque no había mucho ambiente, la cosa no estaba del todo mal, así que decidimos echarnos unos bailes y algunos comenzaron a tantear al personal y a ganarse su sobrenombre...;-) Entorno a las 3:00 ya estaba la discoteca medio vacía, así que decidimos salir y volvernos al hotel. A la salida nos encontramos con unos bichejos que merodeaban las mesas del exterior tratando de beberse las copas que había sobre ellas. Estuvimos un rato haciendo el tonto con los animalillos y haciéndonos fotos antes de poner rumbo al hotel y echarnos a descansar... |